GDL – Climbing Co.

Zenith Adventure Media · September 23, 2015 · Climbing & Mountaineering, Mexico, Places, Stories · 0 comments

 

—Dios nos bendijo, estamos en tierra santa,— dijo Richi.

.

Miro con ansias el reloj de mi carro mientras tomo lo que debe ser la curva número 50 en el camino que lleva al Cañón de Huaxtla. Son cerca de las cuatro de la tarde y estamos por llegar a la zona de escalada en la que más expectativas hemos puesto. —¿Entonces, qué onda con Guadalajara? ¿Por qué tanta roca?—, vuelve a preguntar Marcos desde el asiento del copiloto a Richi y Perseo, los dos atletas del día. Ambos son míticos personajes de la escalada en Guadalajara y son, probablemente, los dos mejores escaladores que podíamos haber traído hoy al Cañón. La oportunidad de fotografiar este lugar ha tenido tanto de suerte como de planeación. Con rutas en tradicional que van desde 5.11a hasta 5.13a, ha sido verdaderamente un reto encontrar a dos atletas que se puedan subir a escalar los increíbles prismas de basalto del sector VIP.

.

—Te digo, Dios nos bendijo. Estamos en tierra santa— contesta Richi y ambos ríen.

.

Desde antes de llegar a vivir a la ciudad había escuchado de las infinitas posibilidades que la perla tapatía tiene para escalar: boulder, tradicional, multilargos, deportiva y hasta deep water soloing. Pero nunca había podido vivir tan de cerca esa realidad hasta este viaje. Guadalajara, ubicada en el occidente de la república, cuenta con una geografía privilegiada para los amantes de la naturaleza y los deportes de aventura. A 45 minutos de la ciudad se encuentran más de diez zonas de escalada y cientos de rutas. Esto no ha sido ningún secreto y es por eso que conocidas revistas de este deporte como Rock and Ice y Climbing le han dedicado reportajes completos a la ciudad y su comunidad escaladora.

.

—Aquí fue la primer competencia de escalada del mundo— asegura Diego Vázquez, un joven escalador que a sus 18 años vive, come y respira de la escalada. Él, a pesar de no haber nacido en esa época, atesora esa información con el mismo orgullo que muchos de los locales. —¿En serio?,— pregunto escéptico sobre el dato. —¡Sí! En 1986, un año antes del Rock Masters de Arco, en Italia, Fue una compe’ de boulder en El Diente, organizada por Jorge Márquez.

.

El Diente: tradición, prestigio y escuelita
. BSF_10042013_GDLclimbingcentinela_9421

—Lo primero fue El Diente. Ahí es la escuelita de todos, antes era una aventura llegar, ahora ya se lo comió la ciudad— Comenta Richi mientras platicamos de la historia del deporte en la ciudad. El Diente es una increíble zona de basalto dorado, con bloques redondos que parecen haber sido aventados como canicas al azar. Con más de cien rutas armadas, se puede decir que éste es el spot más místico y tradicional de la ciudad. Ahí está “Alumbrado público” (5.8a), la primera ruta del 90% de los escaladores de Guadalajara.

.

—Es ahí a donde te llevan cuando no sabes nada, cuando estas empezando.

—¿Y quien la armó?

—No sé, un bolt (anclaje que se utiliza como seguridad en la pared) mi papá— Dice Diego, riendo. —Antes se tenía que subir sin protección hasta la encía (unos 8 metros) y de ahí ya estaba la primera placa. Mi papá puso un bolt a la mitad del camino que seguro ha salvado muchos tobillos.

.

Es en la época que Jorge Márquez llega del DF a Guadalajara y trae consigo el nuevo estilo de escalar: el boulder y la escalada deportiva de alto nivel. Toma a Iván Vigil como su alumno y levantan el nivel de la escalada no sólo a nivel regional, sino nacionalmente.

—Iván, ese sí es leyenda, existe pero ya no existe aquí. Es el papá de los pollitos— dice Richi con un tono un poco en broma un poco en serio. Siendo 3 veces campeón panamericano, Iván puso el nombre de Guadalajara en boca de la élite internacional. Esto lo llevó a relacionarse con leyendas mundiales como Hans Florine, Jeff Jackson y Tommy Caldwell y así comenzaron a llegar los primeros escaladores internacionales a la ciudad.

.

El Cañón de Huaxtla y un lamento para Hans

.

El deporte siguió creciendo y empezó a evolucionar a un ritmo sorprendente. Iván y su generación armaron varias rutas en los alrededores de la ciudad, descubriendo las razones por las que ahora le podemos llamar a la región “Tierra santa”. Roca por doquier. La Hidro, la Cola de caballo, el Centinela, sin olvidar una de las zonas más bellas de la ciudad: el Cañón de Huaxtla.

Con sus paredes de más de cien metros de alto, el Cañón ofrece un paraíso para la escalada. El lugar llamó la atención de Florine que incluso armó una ruta que no logró encadenar antes de volver a Estados Unidos, a los poco días, Iván la encadenó y la bautizó con el nombre “Lastima Hans” (5.13a).

.

El cañón de Huaxtla ofrece dos sectores para escalar: el Cañón y el VIP. El primero es más viejo, contiene rutas de multilargos deportivos que van de los dieces bajos a los treces altos. El VIP, por su parte, alberga rutas de escalada tradicional.

—¡Mira esos prismas! ¡Tenemos que ir ahí!,— nos dijo Marcos señalando el otro lado de la cañada mientras instalábamos nuestras cuerdas. Se produjo un silencio. Adrián “Canapé” Morales, quien es probablemente el mejor escalador en deportiva en toda la ciudad, lo rompió diciendo: —Ahí es el VIP, es tradicional y de grados altos. No está tan fácil meternos.

—¡Dale, vamos!— insistió Marcos argumentando sobre la luz, los ángulos, los tonos amarillentos de la piedra y los sorprendentes prismas que hay del otro lado del cañón.

El resto del equipo no estábamos tan convencidos, pues para acceder a ambos sectores hay que llegar en carro por la parte superior, rapelear varios largos hasta la base de la ruta y de ahí comenzar a subir. Si uno se mete en el grado equivocado y no puede subir, tendrá que rapelear un par de largos más hasta la base del cañón y salir caminando por las cascadas. Después de analizarlo, decidimos que no era el día adecuado para hacerlo.

.

Pero la idea no se alejó de nuestras cabezas, y un par de días después nos encontrábamos por fin en camino al sector VIP del cañón de Huaxtla, con dos escaladores capaces y dispuestos a escalar la pared en estilo tradicional. Richi y Perseo nos platicaban desde los asientos traseros de mi camioneta un poco de la historia de la escalada en Guadalajara mientras yo miraba ansioso el reloj.

Llegó el momento y a pesar de mi temor por el poco tiempo que el día nos daba, nos encontrábamos a buena hora todos en sus posiciones. Perseo asegurando el asenso, Richi punteando la “Los velorios de Babalú”, Marcos colgado a más de 120 metros de altura con una vista vertiginosa y yo del otro lado del cañon, buscando completar la historia con un plano más abierto. El asenso fue exitoso y emocionante, incluyó varios pasos con maña, movimientos y posiciones únicas y un ataque de abejas a más de 100m de altura con una hebra muy larga (se le llama hebra a la longitud de la cuerda entre una protección y otra. En caso de soltarse la caída del escalador es por lo menos del doble de la hebra.)+

.

Terminamos ese día con un gran material, cansados, picoteados y sucios, pero sobre todo muy felices de que nuestra “oficina” sean esos lugares tan increíbles.

.

El Escalón, de regreso al trad

.

BSF_10042013_GDLclimbingcentinela_9513

Como bien lo habíamos vivido en Huaxtla, no es tan fácil encontrar escaladores que practiquen el estilo tradicional. El equipo es mucho, distinto y mucho más caro que un set básico de escalada deportiva. Sin embargo, Richi nos cuenta que lo tradicional está volviendo: —Las primeras generaciones empezaron dándole al trad, pero se fue perdiendo, hasta que hace poco se ha comenzado a reactivar nuevamente.

.

Saliendo por la Carretera federal 23, a 45 minutos de camino aproximadamente, se encuentra el Escalón. Una increíble pared de más de 60 metros de alto que nace de la base de una enorme nopalera. El sol pega duro todo el día, por lo que hay que ir muy temprano o por la tarde. Nosotros escogimos el “muy temprano” y partimos a las 6:00am de la ciudad.

Un amanecer magico nos dio la bienvenida y el intenso verde de las nopaleras terminó de darle un toque especial al lugar. En esta zona se pueden encontrar más de 50 rutas de todos los grados para subir en tradicional. Empotrar (atorar en las fisuras) puños, manos y dedos – y sobre todo, soportar el dolor – se convierten en técnicas esenciales para lograr el encadene de una vía.

.

Ixcatán: la nueva Meca

.

Unos días antes de nuestra escalada en Huaxtla, Diego Vázquez y Canapé nos habían guiado al área de Ixcatán. En el camino platicábamos sobre cómo se habían descubierto las zonas.

—Fue una tras otra— dijo Diego —como si hubiera una luz que nos va guiando y nos lleva de una zona a otra. La última ha sido Ixcatán. La descubrió Óscar González en el 2002 y desde entonces no hemos dejado de encontrar sectores aquí.

.

Ixcatán es la nueva meca de la escalada tapatía.  Con el primer catorce de la ciudad (“la Fiera” (5.14a)) y más de diez sectores por escalar, se ha convertido en el lugar predilecto de los escaladores consolidados. —El problema es que lo más bajo aquí es un 11b— nos dice Canapé mientras se calza las gatas listo para calentar en el “Talibán”, un 13b del sector principal. —No es un lugar al que puedan venir los principiantes. La Hidro, por ejemplo, es un gran lugar para empezar, esta muy cerca de la ciudad y tiene muchas vías de grados más fáciles, como nueves y dieces.

En Ixcatán se encuentra “La Puchita” un 5.12a, quizá la ruta más tradicional entre los escaladores de nivel de Guadalajara. Del mismo modo que “Alumbrado público” es la primer ruta de todos los principiantes, “La puchita” es para muchos la primer ruta de alto grado que encadenan.

.

Son cerca de las nueve de la noche cuando nos dirigimos rumbo al carro al término de la sesión. De las sombras emerge una figura que nos saluda amablemente y nos pregunta cuántos somos.

—Él es “Don Diez”,  me susurra al oído Chio Ochoa, otra escaladora de la ciudad.

—¿Quién?

—“Don Diez”, cobra diez pesos por persona para poder escalar — mientras pago mi cuota, no puedo evitar apreciar el ingenio que tienen los escaladores cuando se trata de ponerle apodos a la gente y nombres a las rutas.

.

Las amenazas y los nuevos retos

.

Como todos los deportes al aire libre del mundo, la escalada en roca en Guadalajara se encuentra amenazada. Algunas de estas zonas corren el riesgo de ser devoradas por la ciudad. Tal es el caso de El Diente que, a pesar de ser zona natural protegida, se comienza a rodear de desarrollos habitacionales que amenazan su equilibrio natural. Otro ejemplo claro de este daño es la Cola de caballo, un hermoso sector que sube junto a la caída de una cascada, lo que en los tiempos de Iván Vigil fue algo tan atractivo como para atraer a las revistas más prestigiosas del mundo, hoy es un desagüe de aguas negras al que ningún escalador quiere acercarse (a pesar de los sucesivos intentos de Marcos argumentando que la cascada de fondo se vería muy bien).

Otro riesgo inminente y verdaderamente triste es la seguridad. Son más de uno los sectores en donde han ocurrido asaltos y robos que han hecho que poco a poco la comunidad de escaladores los deje de frecuentar. El Cuajo es, tal vez, el más claro ejemplo de esto. Es uno de los lugares más tradicionales de la ciudad, pero su constante estado de inseguridad ha terminado por lograr que la gente lo abandone.

.

En definitiva Guadalajara es un paraíso único en México y probablemente en el mundo. Una gran historia lo precede y la comunidad de escaladores crece cada vez más. Los nuevos retos que encuentra es conseguir un equilibrio entre el crecimiento de la ciudad y la preservación de la zonas, algo que solo se podrá lograr cuando converjan los esfuerzos de la comunidad deportiva, las regulaciones gubernamentales y el apoyo de los locales donde se encuentran los sectores.

 

Leave a Comment!

Your email address will not be published. Required fields are marked *